Oración del Niño (Meimei/Chico Xavier)

Amigo que me proteges: 

No relegues a mi querida madrecita al olvido. 

Ayúdame, ayudándola. 

Soy la flor que promete frutos. 

Ella es el árbol que me abriga. 

Sin la savia que la socorre, mi destino es la frustración. 

Soy la corriente que se me mueve hacia el futuro. 

Ella es la fuente que me alimenta.

Si el veneno de la tierra contamina el manantial que me nutre, aunque yo no lo dese, esparciré en el suelo de la vida la perturbación y la muerte. 

Recuérdate que la Madrecita es la ternura que me abraza, el cariño que me levanta, la voz que me bendice y el regazo que me calienta…
 
¿Cómo podría reconfortarme, sin ver en sus ojos el fulgor de la alegría? 

Hermano que me extiendes el brazo amigo, no vengo a solas, a tu encuentro. 

No derramarás tu luz en mi copa de esperanza, olvidando en la sombra a la mano que me yergue. 

Tómame el corazón en tu corazón, pero no desprecies el corazón de Mamaíta, el cofre de amor y luz, tallado en mi auxilio, por el Corazón Paternal de Dios. 

* Donde encuentres cualquier chispa de discordia, auxilia para extinguirla en las fuentes de la paciencia y de la tolerancia. *

 La marcha será medida por el paso del servicio al prójimo.


Meimei


(Por el Espiritu Meimei/Chico Xavier, Palabras del Corazón, Federación Espírita Española)





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