sexta-feira, 6 de maio de 2016

Cómo Arreglar el Mundo

Traducción: Thatyana Loverr
Revisión: Valle Garcia


Un científico estaba afligido por los problemas del mundo y estaba decidido a encontrar los medios para mejorarlos. Pasaba días en su laboratorio en la búsqueda por respuestas a sus dudas.

Un día, su hijo de siete años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, alterado por la interrupción, intentó que su hijo se fuera a jugar en otra parte.

Al darse cuenta de que sería imposible moverlo de allí, el padre buscó algo que pudiese ofrecer a su hijo con el objetivo de entretenerle.

Entonces encontró el mapamundi, ¡justo lo que buscaba!

Cogió unas tijeras, recortó el mapa en varios trozos y, junto con un rollo de cinta adhesiva, entregó a su hijo diciéndole:

— ¿Te gustan los puzles? Pues voy a darte el mundo, para que lo arregles. Aquí está el mundo, hecho pedazos. ¡Mira a ver si consigues arreglarlo! Debes hacerlo todo solito.


El científico calculó que el niño llevaría días para recomponer el mapa. Pero, pasadas algunas horas, escuchó la voz de su hijo, que le llamaba tranquilamente:


— Papá, papá, he terminado. ¡Conseguí terminarlo enterito!


Al principio, el padre no daba crédito a las palabras de su hijo. Sería imposible a su edad haber conseguido recomponer un mapa al que jamás había visto. Reacio, el científico levantó la mirada de sus apuntes, cierto de que vería un trabajo digno de un niño.

Sorprendido, vio que el mapa estaba completo. Todos los trozos habían sido puestos en sus lugares correspondientes.

¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz de hacerlo?

Entonces el científico le preguntó al niño:


— No sabías como era el mundo, hijo mío. ¿Cómo lo has hecho?

— Papá, no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el papel de la revista para recortar, pude ver que en el reverso había la figura de un hombre. Cuando me diste el mundo para arreglarlo, lo intenté, pero no lo conseguí. Fue entonces cuando me acordé del hombre, giré los recortes y empecé a arreglar el hombre que yo sí sabía cómo era.


Cuando conseguí arreglar el hombre, giré la hoja y pude ver que había arreglado el mundo.

Autor desconocido.
Ilustración: http://www.remer.org.br/on/wp-content/uploads/2014/09/nom-montando-o- quebra-cabec3a7a- 2011maio-holosgaia5.jpg

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