segunda-feira, 18 de abril de 2016

Teatro: EL ÁRBOL QUE APRENDIÓ A SER FELIZ


ESCENARIO Y AMBIENTACIÓN: Un bosque elaborado con cartulinas o goma-eva. Fondo musical de un piano y canto de pajaritos.
Móviles colgados del techo: pájaros, mariposas.

NARRADOR: Una semillita, impulsada por el viento, cayo en el suelo de un bosque. La tierra allí era bien blandita. Algunos rayos de sol iluminaban y calentaban aquel lugar. Todo eso hizo que la semillita germinase, surgiendo así una plantita. Ella comenzó a crecer muy deprisa. Se hizo muyyyy grande, más alto que los otros árboles que ya estaban allí desde hacía muchos, muchos años. Así que, aquella semillita, comenzó a creerse muy importante, mucho más importante que todos los demás...

ÁRBOL VANIDOSO: ¡Mirad que alto y fuerte soy! Veo el Sol todos los días, antes que vosotros! (el actor estará encima de una tarima o silla para parecer más alto que los demás)

ÁRBOL 2: Cuidado- decía uno de los árboles- Si viniera una tempestad, el primero en ser alcanzado por un rayo serías tu...


ÁRBOL VANIDOSO: ¡¡Tonterías!! Siendo alto y fuerte como soy, nada me alcanzará!

ÁRBOL 3: No seas tan orgulloso! Si un leñador apareciera por aquí con su hacha, es a ti a quien verá primero.

ÁRBOL VANIDOSO: ¡¡Ahora resulta que tenéis envidia de mi belleza!!

NARRADOR: Él no dejaba que los pájaros se posasen en sus ramas e hicieran sus nidos. También espantaba a las mariposas y a las abejitas

ÁRBOL VANIDOSO: ¡¡Fuera, fuera, fuera de aquí!! Vais a romper y estropear mis ramas.

ÁRBOL 2: Necesitas ser útil! Los pájaros precisan de tus ramas para hacer sus nidos y las abejas, del néctar de tus flores...

NARRADOR: Por más consejos que le daban, el árbol parecía feliz. Pero, secretamente, sufría, porque las flores que adornaban sus ramas en primavera, se caían sin transformarse en frutos.

(En este momento él dejará caer al suelo las flores que están pegadas en su copa.)

Él no sabía que, para dar frutos, precisaba del auxilio de los insectos, que llevan el polen de una flor para otra.

Cierto día, durante una tempestad, él que era el más alto, fue alcanzado por un rayo.

(Sonido de un trueno).

¡Pobre árbol, casi no quedó nada de él! Parecía haber muerto, sufría por haber perdido su belleza.

Con el paso del tiempo, comenzó a recordar los consejos dados por los árboles más viejos y se dio cuenta de no hizo casi nada bueno en su vida. Arrepentido, le pidió a Dios una nueva oportunidad.

ÁRBOL VANIDOSO: ¡Oh! Dios, Padre Querido, ¿cómo fui tan injusto y cruel? todo en la naturaleza es fruto del trabajo y todos unidos se ayudan y trabajan para el bien común. Perdóname por mi ignorancia, todos querían avisarme y yo no les escuché. Yo te pido que tengas piedad de mi y me concedas una nueva oportunidad, para que yo pueda reparar todo el mal que me hice a mi mismo y a los que me rodean.

NARRADOR: Llegó nuevamente la época de las lluvias, dando nueva vida al bosque. El árbol, aunque quemado, sintió que alguna cosa estaba aconteciendo. Algunos pequeños brotes comenzaron a surgir, se desarrollaron, formando lindas ramas.

(En este momento sonará una música instrumental con ruido de lluvia mientras el árbol va colocando en su tronco nuevas ramas.)

ÁRBOL VANIDOSO: Venid, pajaritos, venid, venid a hacer vuestros nidos!!!

NARRADOR: Cuando llegó la primavera, sus ramas se cubrieron de flores perfumadas, atrayendo mariposas, abejas y colibríes.

El árbol se sintió feliz con la llegada de todos ellos. Las flores dieron deliciosos frutos rojos que alimentaban a muchos de los pájaros del bosque y, ellos, cantaban felices de agradecimiento.

El árbol, ahora totalmente cambiado, no se cansa de agradecer a Dios porque, siendo útil, encontró la felicidad.

Autora - Dora S.Volk, Editora IDE

Adaptación: Alice Liro

Traducción y Adaptación al castellano: Valle García

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